Mi opinión sobre “Buena suerte Leo Grande”

La película “Buena suerte Leo Grande” la defino como un orgasmo mental para cualquier mujer que quiera entender que mientras estemos vivas y respirando somos seres sexuales.

Que el placer sana y nos conecta con la vida; que una mujer mayor puede llegar a ser muy sexy y atractiva, siempre y cuando aprenda a darse permiso de serlo, a deconstruir los prejuicios que le enseñaron a no serlo y a enamorarse de la piel que habita.

El guión es brillante, porque te permite sentir el miedo que a la protagonista, llamada Nancy, le impedía dejarse llevar y fluir con sus instintos.

Me encantó ver cómo ella aprendía a dejar atrás esa mujer “pura y casta” que se había pasado la vida posando, aguantando y viviendo una vida que nunca le sirvió a ella, para convertirse en una mujer libre, plena y auténtica con ella misma.

Disfruté mucho comprobar cómo el guión de la película supo resaltar lo pesada y tortuosa que puede llegar a ser una maternidad no deseada, lo sacrificado que puede llegar a convertirse la imposición social de ser madre porque “es lo que toca” y como bien lo resalta Nancy en una de sus maravillosas conversaciones con Leo Grande: “Muchas veces, siento a mis hijos como si tuviese un peso muerto en mis hombros, y es agotador”.

Verla querer disfrutar lo que no pudo y rescatar el derecho que todas tenemos a sentir placer sexual, a lograr el o los orgasmos que queramos tener, a experimentar ese morbo que es tan necesario para desarrollar esa mente erótica que nos activa el deseo de vivir, y que su edad sea justamente esa brecha en su historia de vida que ya le permite lograrlo es grandioso, porque nos recuerda que las mujeres mayores no son cosas que se oxidan y se vencen, son humanas con una capacidad erótica increíble porque ya saben lo que no quieren y lo que quieren en su vida y en su cama.

Una de las grandezas de la película es ver a una mujer mayor elegir un hombre joven para revivir y conectar con ese placer sexual anhelado, porque nos permite romper con uno de los prejuicios sociales que etiqueta y denigra a las mujeres mayores que se relacionan con hombres jóvenes; cosa que no sucede con los hombres, a quienes sí se le aplaude que se relacionen con mujeres jóvenes.

Ver la intimidad que lograron Nancy y Leo y cómo se ayudaron mutuamente a crecer como personas, rescata el derecho que cada adulto tiene de elegir con quién quiere vincularse sexual y románticamente.

“Buena suerte Leo Grande” muestra el impacto que produce el rechazo y abandono de una madre cuando rompe esa desconexión con esa humana que te dió la vida y que te la quita con su indiferencia. 

Adoré cómo se expresa el poder sanador que tienen esas personas con quienes podemos ser y que no juzgan identidades.

Amé comprobar que la medicina del dolor está en atreverse a afrontar el mismo dolor hasta que se alivie, que hay humanos que tienen el don de saber acompañar bonito ese proceso que nos devuelve la calma en el alma.

¿Ya tienes tu espacio en nuestra próxima escapada?

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