El Gambito De Dama es una joya audiovisual, y tiene tantos mensajes poderosos que no me dejó pestañear ni un segundo.
Cada episodio relata la historia de Beth, una genia del ajedrez que tuvo una madre que también fue una mente brillante en matemáticas, con un pasado muy oscuro.
Beth es un personaje tan poderoso porque revela con la mirada lo que no dice con las palabras.
La serie relata una historia que rescata la relación tan cercana entre la genialidad y la locura.
Revela lo difícil que es ser diferente para quienes no nacieron para encajar, para quienes piensan, cuestionan y se atreven a ser sin pedir permiso.
Plantea de una manera maravillosa el poder de una mujer que fue programada por su madre para ser libre y para disfrutar estar sola.
Beth es el ejemplo de una mente libre, que elige lo que aprende y sabe vivir para impresionarse a sí misma.
Adoré la manera como cuentan el transito de la adicción y de la autodestrucción, tomando muy en cuenta la importancia de esos humanos que no son familia, pero que se convierten en un circulo de protección tan fuerte que salvan.
Me encantó como la serie refuerza el patrón del padre ausente y como Beth encuentra su manera de construir esa relación con su maestro, quien se encargó de ayudarle a brillar con luz propia.
La recreación de la época, el vestuario, la música, las actuaciones y el manejo del guión es una maravilla.
Recomendada. Disponible en Netflix.

