“El sexo fuerte no siente”. Ese fue el mandato que le dió el sistema sexista a todo aquel que nació con pene.
El sexo fuerte no llora, porque si lo hace es débil y eso es un insulto en el mundo masculino.
El sexo fuerte tiene tanta presión para demostrar su fuerza, que al primero que rompe es a quien necesita demostrarla.
Por eso dice que todo está bien aunque esté mal.
Por eso prefiere matarse que admitir que necesita ayuda psicológica, porque la depresión también es cosa del sexo débil.
Por eso para llorar tiene que beber, drogarse o esconderse.
Por eso necesita ocultar que está enfermo, porque si se enferma revela que es humano y los hombres no son eso.
El sexo fuerte tiene que ser fuerte para poder producir dinero y alcanzar el poder, no importa si para ello tiene que quedarse solo, o comprar compañía.
El sexo fuerte no puede ser buen padre, buena pareja, ni buen hijo porque para eso hay que sentir y eso es de mujeres.
Tampoco puede ocuparse de la casa, porque el contrato sexista le dijo que es de él que hay que ocuparse, cuando quiera y como quiera.
Por eso aplaudo a los hombres que nunca leyeron el contrato; por eso admiro a aquellos que decidieron romperlo y con eso le muestran a los demás el camino para ser humanos.
Gracias René de @residente por revelar el grandioso hombre que eres.
De esos que son tan reales que nada le quita su masculinidad.

