¿Elaine estás cansada? Una frase que me recuerda la incomodidad que le genera a muchos mi libertad y mi “indecencia”.
La indecencia de amar mis “ojos de panda”, como me han dicho, porque nací con ojeras heredadas de un hombre que adoro, por lo que hice las paces con ellas y decidí exhibirlas con elegancia.
La indecencia de caminar libremente por la vida sin pedir perdón por exhibir felizmente mi cara lavada.
Mi libertad de mostrarle al mundo que nadie tiene mis ojeras, porque soy única, así como mi padre también lo es, y eso nadie podrá superarlo.
Mi indecencia de caminar por la vida amando mi esencia y esquivando las inseguridades de quienes insisten en que me las tape, que me “arregle”, que descanse, como si la esencia se borra durmiendo.
Desconectarte de los ojos de los demás te hace conectarte con los tuyos, y eso incomoda, porque ya no vives para impresionar.
Aprender a valorar el poder de tu diferencia es un negocio que quiebra el sistema, porque dejas de ser un comprador compulsivo de una aprobación que nunca llega para a convertirte en un inversionista de un modelo único que no lo tiene nadie.
Por eso, cuando me preguntan si estoy cansada, suelo responder con una sonrisa: “nací felizmente cansada”, y con eso le muestro el camino a quien quiera acompañarme a ser y a disfrutar su esencia.
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