La miniserie Inconcebible ha sido una de las que más me ha impresionado positivamente por el manejo tan exquisito y real de un tema tan delicado como la agresión sexual.
Saber que se basó en un caso real es espeluznante y confirmar lo macabro que pueden ser algunos especímenes que se dicen llamar “humanos” da deseos de vomitar.
Inconcebible mueve las teclas del alma de cualquier mortal que quiera entender la razón principal del por qué tantas víctimas de agresión sexual no se atreven a denunciar y lo que implica hacerlo en un sistema legal indiferente, machista y con muy poco entrenamiento en el tema.
Ver el martirio y la tortura emocional que vivieron las víctimas de ese monstruo, cómo el sistema no las escuchaba, las revictimizaba mil veces y no resolvía el caso; cómo el trauma se hacía más grande por la falta de ayuda oportuna en materia de salud mental, es un cable de alta tensión para quienes trabajamos con el tema.

Es inconcebible el poder que tiene la masculinidad en el sistema de justicia y cómo se normaliza la violencia contra la mujer en los mismos oficiales que deberían prevenirla.
La serie refleja con detalles las implicaciones de ser mujer en un sistema dominado por hombres, en el que las emociones no importan y mucho menos la sensibilidad a las víctimas de una agresión sexual.
Duele confirmar que la violación sexual es el arma de tortura más fuerte que puede usar la misoginia para romper a las mujeres en mil pedazos.
El guión es duro de ver, porque nos enseña que la violación no se hace necesariamente por placer, es un mecanismo del agresor para dañar y que el trauma de las víctimas sea su trofeo de guerra.

El trabajo titánico y la perseverancia de las dos detectives para que el caso no se quede sin resolver, es admirable. Ver a dos mujeres trabajar en equipo, transitar juntas la frustración constante de enfrentarse a los obstáculos del sistema y respetarse, a pesar de sus grandes diferencias, es un verdadero regalo.
Inconcebible, te muestra el dolor punzante que deja una agresión sexual y todo lo que pierde la víctima de manera permanente, lo que te hace entender lo grave del delito y las secuelas invisibles que destruyen el mundo emocional y relacional de la víctima.
El guión rescata la importancia de tener un círculo de apoyo fuerte para superar el trauma y proceder con la denuncia.
Me encantó ver el impulso y la confianza que aporta la representación a las otras víctimas, cuando una se anima a denunciar y alzar su voz para que se haga justicia.
Amé demasiado como resaltaron la importancia de estar entrenado y saber cada paso que se debe dar con el manejo de las víctimas y cómo las detectives dieron cátedra de un manejo impecable, que les salvó la vida a todas.
Me encantó que resaltan cómo los prejuicios sociales pueden ser las barreras que le impidan a muchas personas disfrutar de una vida digna y de los derechos que todos deberíamos de tener por el solo hecho de ser humanos.
Me apena comprobar cómo el sistema denigra y maltrata a quienes no tienen familia ni dinero que compre el respeto a sus vidas.
Definitivamente, recomendada mil veces.
Disponible en Netflix.
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